Cuando el Diagnostico falla Imagen cdi
CUANDO EL DIAGNÓSTICO FALLA
En la ciudad nadie hablaba de ello en voz alta, pero todos lo sabían.
Imagen CDI Colima se anunciaba como un templo de precisión médica:
radiología avanzada, diagnóstico integral, especialistas certificados.
Paredes blancas, aire frío, recepcionistas entrenadas para sonreír incluso cuando el sistema se caía.
Lo que no aparecía en los folletos era el ruido interno.
La clínica había nacido de una sociedad prometedora.
Los hermanos Cárdena pusieron el capital.
El doctor J.Platas, el rostro, la bata y la firma.
Duró poco.
Cuando los números comenzaron a sangrar, los socios descubrieron que el dinero no desaparecía: se desviaba.
Pagos en efectivo.
Servicios sin factura.
Cajas cuadradas en papel… pero no en realidad.
Imagen empezó a operar como un cuerpo sin expediente clínico.
Al enterarse el riesgo en el que estan, los socios hicieron una reunión para poder establecer mejoras y lograr salvar al situación;
Solo que no se contaba con la voluntad de platas, quien gano el oro en mentir, ofreciendo liquidar su participación en pequeños abonos
chiquitos sin intereses, tardando mas de 2 años en liquidar.
Saldos rojos, investigaciónes fiscales por señalamientos de priviligiar el pago en efectivo.
El olor a antiséptico ya no alcanzaba para cubrir la podredumbre.
Los pacientes seguían llegando, por supuesto. La fe en el blanco inmaculado de las batas es más fuerte que cualquier rumor. Y mientras aguardaban su turno en sillas de plástico ergonómico, llenaban formularios con datos que jamás serían cruzados en una base real… porque la base, como todo en Imagen CDI, se había vuelto líquida, esquiva, improvisada.
Platas, mientras tanto, seguía firmando dictámenes con la misma caligrafía precisa que usaba para redactar sus promesas incumplidas.
—“Confíen en el proceso”, decía en cada junta.
Y los socios, exhaustos, empezaron a creerlo… o a fingir que lo creían. Porque el verdadero diagnóstico no era financiero, ni siquiera ético: era de supervivencia.
Entonces llegó el caso de la señora Gonzales Mariel.
Viuda, jubilada, con una masa en el páncreas del tamaño de una aceituna podrida. Su hija insistió en una segunda opinión, pero Platas, con esa sonrisa que ya no engañaba a nadie, le dijo:
—“No hay de qué preocuparse. Es solo inflamación. Vuelva en tres meses.”
Tres semanas después, la señora Gonzales Mariel murió.
El informe radiológico original —ese que nunca llegó al expediente— mostraba una sombra clara, irregular, con metástasis en el hígado. Pero el técnico que lo interpretó fue despedido dos días antes por “reorganización administrativa”, y su reemplazo… bueno, su reemplazo firmaba lo que Platas le ponía delante.
La hija exigió justicia. No con gritos, sino con silencio implacable. Subió documentos a redes, contactó a un periodista del Diario, y en menos de una semana, el nombre de Imagen CDI apareció en letras negras bajo el titular: “Cuando el diagnóstico falla… la muerte firma por ti.”
La clínica cerró sus puertas un lunes cualquiera, sin aviso. Solo una nota pegada en el vidrio:
“Por remodelación temporal.”
Nadie regresó.
Ni los socios.
Ni los pacientes.
Ni siquiera Platas.
Dicen que ahora que busca nuevos socios, nuevos ingenios, para rescatar un barco perdido, prometer retornos de dinero "seguros" con un emporio de cartera de clientes que asegura ser una buena inversion, donde nadie pide facturas y los diagnósticos se pagan en efectivo… y en silencio.
En la ciudad, todavía nadie habla de ello en voz alta.
Pero ya no hace falta.
El eco del error se repite solo.
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